Sagrado Corazón de Jesús
(C) (Id=407)
Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las haré reposar
Lectura del libro del profeta Ezequiel
34, 11-16
Esto dice el Señor Dios:
"Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas. Así como un pastor
vela por su rebaño cuando las ovejas se encuentran dispersas, así velaré yo por
mis ovejas; iré por ellas a todos los lugares por donde se dispersaron un día
de niebla y de oscuridad.
Las sacaré de en medio de los pueblos, las congregaré de entre las naciones,
las traeré a su tierra, las apacentaré por los montes de Israel, por las
cañadas y por los poblados del país.
Las apacentaré en pastizales escogidos, en lo alto de los montes de Israel
tendrán sus apriscos; allí reposarán en buenos prados y en pastos suculentos
serán apacentadas sobre los montes de Israel.
Yo mismo apacentaré a mis ovejas, yo mismo las haré reposar, dice el Señor
Dios.
Buscaré a las ovejas perdidas y haré volver a las descarriadas; curaré a las
heridas, robusteceré a las débiles, y a las que están gordas y fuertes las
cuidaré. Yo las apacentaré en la justicia".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Del salmo 22
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit
Es Señor, es mi pastor: nada me falta.;
en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para
reparar mis fuerzas. El Señor es mi pastor nada me falta. Por ser un Dios fiel
a sus promesas, me guía por el sendero recto; aunque camine por cañadas
oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo, tu vara y tu cayado me dan
seguridad.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit
Tú mismo me preparas la mesa a despecho
de mis adversarios, me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los
bordes.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Dóminus pascit me, et nihil mihi déerit
La prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros
Lectura de la carta del apóstol san
Pablo a los Romanos
5, 5-11
Hermanos: Dios ha infundido su amor en
nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos ha dado.
En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo
murió por los pecadores en el tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien que
quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir
por un persona sumamente buena.
Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros cuando
aún éramos pecadores.
Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados por la sangre del Mesías,
seremos salvados por él del castigo final; porque si, cuando éramos enemigos de
Dios, fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con mucha más
razón, estando ya reconciliados, recibiremos la salvación participando de la
vida de su Hijo. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios, por
medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la
reconciliación.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí que soy manso y
humilde de corazón.
Tóllite iugum meum
super vos, et díscite a me,
quia mitis sum et húmilis corde
Aleluya.
Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
15, 3-7
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús propuso a los fariseos y
a los escribas esta parábola:
"Si uno de ustedes tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las
noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta
encontrarla? Una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de
alegría, y al llegar a su casa reúne a los amigos y vecinos y les dice:
"Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había
perdido".
Yo les aseguro que lo mismo pasa en el cielo: habrá más alegría por un pecador
que se arrepiente
que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Amén. -22/6/2001---18/6/2004---15/6/2007---11/6/2010---7/6/2013---3/6/2016---28/6/2019